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martes, 17 de febrero de 2015

Gastronomía Ibicenca

El visitante que no ha disfrutado de la rica gastronomía de Ibiza es como si nunca hubiera estado aquí. Ha esquivado una de las esencias que fundamentan el espíritu y el carácter de estas islas. El que sí lo ha hecho no dejará de guardar en su memoria esa experiencia como parte destacada de su estancia, como unos de los momentos álgidos de sus vacaciones.


Muchos de nuestros restaurantes, tascas, bares, chiringuitos y tabernas ofrecen además un valor añadido único que los hace mucho más especiales: su ubicación. Existen muy pocos lugares en el mundo que estén repletos de establecimientos tan singulares, en los que se puede comer con los pies descalzos sobre la arena, a la sombra de una de las murallas mejor preservadas del Mediterráneo o en una romántica y escondida casa de campo en mitad del bucólico e inalterado paisaje ibicenco.


Los nativos, además, sienten una auténtica devoción por los productos locales frescos y naturales. Antaño era imposible ver una casa de campo que no se autoabasteciera con su propia huerta, sus frutales y sus animales. De hecho, todavía existen muchos hogares que mantienen esta tradición, puesto que la mayor afición de los pitiusos es disfrutar de la comida.

El mar que nos rodea proporciona un surtido fabuloso de sus frutos, que se pueden degustar nada más salir de la barca de pesca. Los bosques también ofrecen sorpresas inesperadas, como las deliciosas setas que proliferan a la sombra de los pinos o las hierbas aromáticas que crecen anárquicamente por los campos y en los márgenes de los senderos.



Esta despensa surtida y exquisita, que sigue con devoción el ritmo de las estaciones y las fases de la luna, unida a la rica herencia cultural de los pueblos y civilizaciones que han poblado la Pitiusas, ha originado una sabiduría culinaria que se ha ido transmitiendo de generación en generación y que llega aderezada hasta nuestros días por el auge y el prestigio de la dieta mediterránea. El recetario ibicenco es rico en arroces, platos con ave o cordero, guisos, pescados horneados, repostería, vinos y licores.

En los últimos años hemos visto felizmente como nombres ilustres e influyentes de la gastronomía universal han ido aterrizado en nuestra isla para elogiar y disfrutar nuestra genuina e inalterada tradición culinaria, apegada a la tierra y a esa devoción por el producto local. Algunos de ellos han decidido incluso lanzar sus propios proyectos en suelo pitiuso para unir su trayectoria a esa marca Ibiza que se ha convertido en nuestros días en sinónimo de autenticidad y disfrute. Me vienen a la cabeza nombres como Arola, Roncero o Adrià, por mencionar algunos de los más conocidos...



Cada vez son más las familias locales que se aventuran a convertir en negocio lo que hasta entonces era una afición o una fórmula de apego a la vida tradicional. En Ibiza se elaboran hoy en día numerosos productos gastronómicos que fusionan la tradición con los procesos modernos de elaboración. Aceites de oliva virgen extra, vinos blancos y tintos, licores de hierbas, quesos y yogures, embutidos, conservas, chocolates, mermeladas, miel… Productos que, en definitiva, envasan sabiduría, tradición y un profundo respeto por la riqueza natural de nuestras islas.



¿Os hacen falta muchas más razones para venir a visitarnos?


viernes, 9 de enero de 2015

"Ibiza ya no es lo que era..."

"Ibiza ya no es lo que era...". Esta frase parece que fue pronunciada por primera vez por un comerciante fenicio a unos amigos egipcios en una taberna de Alejandría, allá por el año 600 antes de nuestra era (tomo prestada esta genial introducción del imprescindible blog de Danny Kay, "Ibiza Holiday Secrets"). No hay viajero ni turista que no haya oído esta sentencia varias veces antes, durante y después de su primera visita a Ibiza. Probablemente desde hace muchos y muchos años...


Bromas aparte, parece que las primeras impresiones que deja la isla a cualquiera que haya puesto sus pies en ella a lo largo de los siglos acaban mudando y convirtiéndose en una especie de nostalgia que no deja de tener cierto tono negativo. Danny lo atribuye en su blog a la evolución psicológica natural de toda persona que haya puesto sus pies alguna vez en este rincón del Mediterráneo. Lo llega incluso a comparar con una especie de virus contagioso que afecta a prácticamente todos y que se debe al hecho de que somos las personas las que cambiamos y maduramos a lo largo de los años, no los lugares.

Lo que claramente pierde de vista nuestro amigo "blogger" es que Ibiza cambia y evoluciona a un ritmo imparable. Me atrevo a decir que no solamente lo hace sino que además, desde su modesta geografía, es vanguardia del cambio desde hace muchas décadas. Es por eso que ha sido y sigue siendo el centro de gravedad de muchísimas personas y personajes, polo de atracción de creatividad y de tendencias que se expanden y crean escuela por todo el Mundo. 

Es evidente que la propia evolución de la isla hace madurar hasta dejar obsoletos esos clichés que para muchos significaron la esencia de lo que un día los enamoró. Pero también es evidente que esa transformación, año tras año, ha significado que Ibiza no haya dejado de ser nunca la punta de lanza de todo lo que ha acabado marcando su propia época. Partiendo de la autenticidad bohemia de los años previos al boom turístico de la década de los 60... 

Pasando por la "colonización" hippy que marcó la identidad de la isla para siempre...

O por los alocados años 80 con toda su sensualidad, su glamour y sus excesos...



Hasta las últimas dos décadas con la consolidación de la electrónica y los superclubs, los aftersla música chill-out y las fiestas interminables en cualquier rincón de la isla...



Y finalmente, en nuestros días, el reinado de los DJs y los "beach clubs", la aparición de nuevas ofertas de ocio, alternativas, más maduras. No se puede poner en duda que hoy el turismo de lujo se ha convertido en el motor que está moviendo notablemente la economía local y que está empujando a Ibiza hacia una de las mayores transformaciones de su historia.



No, amigo Danny, no es sólo que la gente madure. Esta isla evoluciona y revoluciona nuestra cultura a una velocidad vertiginosa. Se mueve marcando dirección y tendencias que muchos otros destinos del planeta imitan, desde nuestro entorno mediterráneo hasta los desiertos de Estados Unidos, o las selvas de Brasil. Y lo que maravilla es la capacidad que tiene de reinventarse continuamente para ser ese lugar que fascina, atrae y atrapa, generación tras generación, sin dejar de mantener su esencia, su espíritu de libertad como principal marca de identidad.



Eso sí, que no nos deslumbre esa energía tan especial que desprende Ibiza. No es ilimitada, y si no la cuidamos, la respetamos y la protegemos, podemos acabar viendo cómo desaparece para siempre convertida en una simple caricatura de lo que una vez fue.



miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿En qué isla vivimos?

De vez en cuando se producen en Ibiza noticias que no hacen más que dejarle a uno atónito. En los últimos días hemos asistido perplejos al espectáculo de la degradación cada vez más seria de la playa de Talamanca. La que fue en su día una de las playas urbanas más bonitas de todo el Mediterráneo se ha convertido, por la inacción y la pasividad de nuestros gobernantes, en una auténtica cloaca.

Llevamos años leyendo como cada verano el colector que atraviesa esa playa se rompe, se estropea o se deshace, inundando toda esa preciosa bahía de pura mierda. Sé que puede ser desagradable decirlo así de crudo, pero es lo que está pasando cada vez con mayor frecuencia y con peores consecuencias. En los últimos años no es extraño que cualquiera que se bañe en las aguas de Talamanca se encuentre con algún tipo de "ñordo" flotando alegremente muy cerca de él, o varado en la orilla como una pequeña ballena esperando que alguien la rescate. Eso en las épocas en que aparentemente "nada" sucede (y en las que se achaca lo sucedido a algún propietario de embarcación incívico, o directamente "guarro").

Cuando en cuestión de pocos meses se debe cerrar al baño la playa entera por vertidos fecales, en varias ocasiones, durante varios días, el tema toma cariz de grave y urgente. No sólo por el perjuicio que eso está generando a vecinos, a visitantes y a propietarios de negocios de la zona, sino porque se trata ya de un tema de salud pública. Ibiza se está convirtiendo en una de las "Mecas" vacacionales del turismo exclusivo y de lujo en medio Mundo, referenciada, respetada y deseada. Y nosotros castigamos a nuestros visitantes durante todo el verano con depuradoras ineficientes que inundan el aire de un olor nauseabundo y de playas idílicas minadas de excrementos en pleno corazón de nuestra capital, cuyas calles y costas se han declarado Patrimonio de la Humanidad. ¡Un aplauso bien fuerte para quien está permitiendo eso! No dejamos de leer que las diferentes administraciones públicas responsables de arreglar este "merdé" se pasan la pelota unas a otras en lugar de arremangarse y enfocarse en serio en solucionarlo de una vez por todas. ¡Una vergüenza!


Para acabar de completar el nivel de indignación leemos que se acaba de inaugurar el nuevo mirador localizado en uno de los lugares más emblemáticos de Vila, en Sa Penya, junto al Museo-Casa Broner. ¿Y qué se destaca de esa nueva aportación cultural al patrimonio histórico-artístico de la ciudad? El asco y las nauseas que tuvieron que soportar todos los asistentes a la inauguración de la nueva exposición anunciada en todos los medios.


¿Por qué? Pues por que la calle donde se ubica este emblemático lugar es otra cloaca al aire libre. Y en este caso no por un problema "técnico" como en Talamanca, sino porque la gente que vive en esa zona de Ibiza hacen que la palabra "guarros" se quede corta a la hora de describirlos. No sólo se cagan en los balcones de las casas que ocupan, sino que se mean por toda la calle, especialmente sobre el mirador, porque todos sabemos que una buena meada no sienta igual de bien si no se realiza en toda su magnificencia mientras se disfrutan de unas vistas inmejorables. Bueno, inmejorables si uno mira al frente, hacia la vecina Formentera, porque si se tiene la mala idea de mirar hacia abajo, este es el panorama al que se enfrenta:


Lo más fuerte de todo esto es que el problema no es nuevo. Lo que se ve en la foto es seguramente la basura acumulada en pocos días, quizás en un par de semanas. Y es que esto es la práctica habitual de los vecinos de este barrio, ya que el ayuntamiento envía una brigada especial de limpieza que se juega el tipo cada poco tiempo para retirar toda su mierda. Pero no han pasado ni unas pocas horas que esa gentuza vuelve a usar los acantilados de la ciudad como su vertedero particular. La palabra indignación se queda corta para describir lo que uno siente al ver esto cada vez que sale o entra de la ciudad por vía marítima. Porque, sí señores, aunque no lo creamos, esta es la primera imagen que la gente se lleva cuando entra o sale navegando de una de las ciudades más bonitas de todo el MediterráneoHace años que, como amante incondicional de la arquitectura y la historia de mi tierra de adopción, tengo ganas de pasarme a visitar la Casa Broner, pero para llevarme un mal recuerdo y coger una ataque de mala leche, paso. 


No me cabe en la cabeza que un ayuntamiento del siglo XXI permita esta degradación de dos de sus puntos más emblemáticos. El problema lleva años ahí a la vista de TODOS, sin que ningún gobierno municipal, independientemente de su color político, haya hecho el esfuerzo serio de solucionarlo. ¿A qué están esperando? ¿A que esto aparezca en las páginas de alguna publicación internacional de prestigio y nos saquen los colores a todos por permitirlo? ¡Déjense de luchas internas y partidistas y hagan honor al sueldo que entre todos les pagamos para poner fin a estas cosas! ¡Un poco de AUTOESTIMA y de DIGNIDAD, señores!


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ventajas y Beneficios de ser Optimista

Tener una disposición alegre puede influir mucho más en tu vida que un simple estado de ánimo. Varios estudios indican que las personas optimistas están más comprometidas con sus objetivos, tienen más éxito en el logro de sus metas, están más satisfechas con sus vidas, y disfrutan de una mejor salud mental y física en comparación con las personas más pesimistas. La investigación muestra que la gente tiende a ser optimista por naturaleza.


Si, en lugar de eso, por naturaleza tiendes un poquito a la depresión aquí viene un consejo clave para empezar a cambiar ese estado un tanto sombrío. Fortalece tu "sentido de esperanza", refuerza tus expectativas positivas. El truco consiste en actuar como una persona optimista, incluso si no te sientes particularmente esperanzado. Si piensas que el futuro puede ser positivo, estarás más dispuestos a invertir el tiempo y la energía necesarios para alcanzar resultados favorables, a todos los niveles. Estar comprometidos y ser persistentes te aportarán pronto beneficios. De hecho, el ver el proverbial "vaso medio lleno" puede beneficiarte en un gran número de formas inesperadas. Aquí te detallo 10 razones fundamentales por las que fortalecer tu optimismo es una buenísima idea:

1) Los optimistas se sienten más sanos: si piensas que el mundo es intrínsecamente bueno, y que en la vida va a funcionar todo a tu favor, eres más propenso a considerar como mejores tu salud y tu sentido del bienestar. No importa donde vives o qué idioma hablas. Estas conclusiones provienen de un estudio de más de 150.000 personas que viven en 142 países. El optimismo no sólo te va a hacer sentir más saludable, en realidad puede hacerte más saludable tal y como demuestran los estudios que expongo a continuación.


2) Los optimistas están más sanos: un estudio reciente de la Facultad de Salud Pública de Harvard encontró que el bienestar psicológico positivo, que incluye la auto-aceptación y las relaciones positivas con los demás, está vinculado a la mejora de la salud del corazón. Sin embargo, tener una actitud optimista fue uno de los factores de análisis más determinantes de todos. Personas que tienden a ver el lado positivo de las cosas tienen menos problemas de corazón. Tienden también a tener mejores niveles de colesterol. En un estudio separado a cerca de 1.000 hombres y mujeres de mediana edad, los que reportaron los niveles más altos de optimismo tenían niveles más bajos de triglicéridos (menos grasa en la sangre).


3) Los optimistas tienen muchas más posibilidades de llegar a ser centenarios: si tienes el convencimiento de que llegarás a ser muy anciano, maximizas tus posibilidades de llegar serlo. Un análisis de la salud y la esperanza de vida de casi 100.000 mujeres realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh encontró que durante un período de ocho años, las optimistas tenían menos probabilidades de morir por cualquier causa que aquellas más pesimistas.

4) Los optimistas están menos días de baja por enfermedad: en un estudio reciente se analizó la relación entre el optimismo y la respuesta inmune en estudiantes de derecho de primer año durante todo el año escolar. Se comprobó que cuando un estudiante se sentía más optimista sus defensas lucharon contra las infecciones de manera más eficaz que en los momentos en los que se su ánimo era más sombrío.

5) Los optimistas son menos propensos a "bloquearse": por naturaleza, a los optimistas no les ponen nerviosos los pequeños contratiempos. Esas fueron las conclusiones de un estudio de la Universidad de Quebec. No sólo los optimistas producen menos cortisol (la hormona del estrés) en momentos de tensión, sino que tampoco experimentan un nivel alto de nerviosismo en esos momentos complicados.



6) Los optimistas son mejores parejas: las relaciones románticas se benefician de una disposición "soleada". Los optimistas y sus parejas tienden a ser más felices que los emparejamientos pesimistas. Esta teoría fue puesta a prueba en la Universidad de Oregón, donde los investigadores encontraron un mayor nivel de felicidad en la pareja independientemente de si ambos o sólo uno de los dos fueron identificados como optimistas.

7) Los optimistas son más felices de 9 a 5: la gente que ve el vaso medio lleno tiende a calificar su trabajo como más satisfactorio que aquellos que lo ven medio vacío. Un estudio de la Universidad de Kuwait encontró que las personas más optimistas eran también más felices en sus puestos de trabajo y expresaban muchas menos quejas en su labor diaria. Lo contrario se cumplía para los pesimistas.

8) Los optimistas consiguen más ofertas de empleo y promociones: una actitud positiva es tan importante como un curriculum vitae pulido cuando se trata de la búsqueda de empleo. Un estudio de la Universidad de Duke siguió a un grupo de graduados MBA cuando se incorporaron a la vida laboral. Los que creyeron que sólo cosas buenas les ocurrirían consiguieron más fácilmente encontrar trabajo que los que tenían una menor esperanza en su búsqueda. El mismo estudio de la Universidad de Duke encontró que los optimistas en la fuerza de trabajo a menudo tienen una razón para ser felices en su trabajo. Tienden a ganar inicialmente salarios más altos que los pesimistas y también son promocionados con mayor frecuencia.



9) Los optimistas se adaptan con mayor facilidad: cuando la vida ofrece limones, los optimistas son más propensos a hacer limonada. Esas fueron las conclusiones de una encuesta realizada a estudiantes de primer año en una universidad australiana. Los estudiantes que eran más optimistas sobre su transición a la vida universitaria experimentaron menos estrés, menos ansiedad y menos incertidumbre, y tuvieron un primer año más exitoso en general.

10) Los optimistas son mejores deportistas: los optimistas no necesariamente tienen más masa muscular o una mayor capacidad atlética que los pesimistas. Lo que tienen es esperanza. En un estudio del Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pennsylvania, un grupo de nadadores fue instruido a nadar con todas sus fuerzas. A continuación, se les dio un falso tiempo que añadió varios segundos a sus marcas. Cuando volvieron de nuevo al agua, los optimistas utilizaron ese estímulo negativo para mejorar sus tiempos sustancialmente. Los pesimistas realizaron peores marcas que antes.

Está bien, ¿y qué pasa si no eres optimista? ¿Estás condenado a sufrir una peor salud, menos promociones en el trabajo, y unas relaciones sentimentales aburridas? ¡No! El optimismo es una habilidad que se puede aprender, como cualquier otra. Tienes que ejercitarlo a diario para construir tu esperanza, tu capacidad de recuperación, y tu positividad.




domingo, 2 de noviembre de 2014

El mercadillo de los abrazos

Hoy hemos tenido la gran suerte de volver a disfrutar de una de nuestras experiencias favoritas en Ibiza, el Mercadillo Artesanal de Sant Joan de Labritja. Todos los domingos del año se reúne allí parte de la gente más auténtica de la isla. Abundan personajes carismáticos y genuinos que aparecen al final de la semana para compartir con todos su arte, su originalidad y sus sonrisas. No hay lugar mejor para pasear y reencontrarse con los amigos, con nuestra familia ibicenca con la que adoramos compartir las horas tontas del domingo y, por qué no, una buena copa de vino y una buena mesa. 


Nos encanta pasear por los puestos que muestran objetos, ropa, joyas, elaboraciones propias y piezas curiosas, creatividad que desborda de manera amable. Es un lujo sentarse en una terraza a disfrutar de ese sol de principios de Noviembre capaz de recordarte que el verano es otro de los que no quiere marcharse nunca de Ibiza. Desde ahí no puedes evitar observar cómo la gente se abraza y se sonríe por todos los rincones del pueblo, al son de música y melodías de cualquier parte del Mundo. Es una delicia para el alma. Sabemos que siempre que visitamos Sant Joan un domingo hay algo que nos vamos a llevar con nosotros, siempre: una sonrisa y un abrazo (o varios).


No dejéis nunca de visitar este pueblecito tan auténtico siempre que vengáis a nuestra isla. Mucho mejor si lo hacéis el día de su mercadillo. Estamos seguros de que allí también os espera ese buen regalo en forma de energía positiva que los ibicencos tienen ganas de compartir con todo el que se acerca a visitar la capital del Norte de Ibiza.