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martes, 24 de mayo de 2016

Alquileres en Ibiza: inutilidad e impotencia

Estamos a las puertas de una nueva temporada y en Ibiza seguimos como siempre. Es decir, todos sabemos cuales van a ser nuestras peores pesadillas veraniegas y seguimos sin arreglar nada. Tenemos claro que las obras pendientes de mejora de carreteras y accesos nos seguirán torturando todo el verano. Tenemos claro que el hedor insoportable de las depuradoras hará que se nos salten las lágrimas cada vez que pasemos cerca de ellas (o no tan cerca). Sabemos que la invasión marítima de todo tipo de embarcaciones continuará destrozando impunemente nuestras praderas de posidonia, probablemente nuestro mayor tesoro.


Y sabemos, para nuestra desgracia e indignación, que nuestros políticos y administradores públicos harán lo de siempre, mostrar su gran capacidad para que todo siga igual, o peor... Permiten con indecente sonrisa cínica que nuestras playas se conviertan un año más en una vertedero de hamacas y mierda para disfrute de mafiosos a los que Ibiza les importa bien poco. Año tras año consiguen superarse en su inacabable carrera por enviarlo todo a tomar por saco. Es imposible seguir achacando esto a su inutilidad. No se puede justificar semejante nivel de permisividad para el destrozo a la simple incapacidad. Aquí la política vive en simbiosis perfecta con la especulación, como dos garrapatas que se chuparan la sangre la una a la otra. 


Una crítica así de cruda nace del disgusto y de la impotencia al contemplar el bajo nivel que demuestran las instituciones baleares para tratar los problemas graves que afronta Ibiza. Amo esta isla con toda mi alma. Cada vez que salgo a la calle y sus olores a pino y mar me invaden, no puedo sentir más que gratitud por haber podido hacer de ella mi hogar desde hace casi una década. Es por este sentimiento de apego que, cuando tratas a diario con uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la isla actualmente, ves con claridad la hipocresía y el desconocimiento total con los que nuestros políticos lo encaran. Hablo del tema de los alquileres residenciales.


La regulación de los alquileres de viviendas unifamiliares para usos turísticos parece estar más o menos bien encarada. A pesar de la falta de medios para inspeccionar y tener la amplísima oferta bien controlada, tanto los propietarios como los intermediarios sabemos a qué acogernos y cómo funciona la legislación al respecto. En cambio, el mercado de las residencias de alquiler para quien quiere establecerse (o continuar su vida) en la isla es una jungla en la que hemos acabado todos embarrados. Especialmente para la vivienda asequible, aquella a la que un trabajador medio puede acceder con un sueldo normal. Y este es un problema de futuro al que la isla tiene que meter mano ya si no quiere que en poco tiempo suframos sus serias consecuencias.

En el bando de la oferta trato cada día con todo tipo de actores en este drama: propietarios abiertos a cualquier tipo de alquiler de su piso, propietarios que no quieren ningún tipo de problema ni con la administración ni con los inquilinos, inversores que buscan maximizar su negocio dentro de la legalidad, propietarios de cualquier casa o inmueble que piensan que todo se alquila y que pueden sacar un pastón de cualquier cuchitril donde se pueda meter una cama... Me he llegado a encontrar gente que quiere alquilar su casa mientras está en obras para así sacarse un dinero con el que acabar de financiar la reforma. Trabajando en una de las más prestigiosas inmobiliarias de la isla, me tengo que contener, pero a veces me encantaría poder saltarme las buenas formas y cantarle la caña a este último tipo de gente enviándolos de vuelta a la calle con una buena patada en el trasero. 


Por el lado de la demanda, por supuesto no deja de entrar cada día gente desesperada por encontrar un lugar donde alojarse durante la temporada. Pero también me encuentro casi a diario con mucha gente con muy buena posición económica, que está dispuesta a pagar sus estancias por adelantado sin demasiados miramientos, y que están provocando una seria distorsión del mercado de alquileres. Cuando el propietario de una finca payesa tiene llamando a su puerta varios posibles inquilinos dispuestos a pagar sin problemas 5.000€ o 7.000€ al mes, ofreciendo el pago adelantado de algunas anualidades sin problemas, es totalmente lógico que los precios se disparen, y que las condiciones acaben volviéndose imposibles para la inmensa mayoría de nosotros. Y cuidado, que no estoy hablando de especuladores que buscan pisos o casas para realquilar y exprimir a todo aquel desesperado por encontrar un rincón donde dormir. Hablo de gente que simplemente quiere tener su residencia de alto nivel en Ibiza, sin mayores pretensiones. Los especuladores de medio pelo, tanto a las agencias serias como a los propietarios experimentados, nos duran 30 segundos al teléfono. 


Todo este cacao que se ha creado con la oferta y la demanda lo que principalmente ha hecho es desesperar a muchos y a desorientar a todos. Nos encontramos con muchos propietarios que no saben bien bien lo que hacer con sus casas. Eso sí, todos tienen un vecino que dice que... O un conocido que está sacando mucho por una casa que no es mejor que la suya... O un hijo que tiene un piso en Puig den Valls por el que saca varios miles de euros al mes en verano... Y aquí es donde creo que está la clave de todo. Con todos mis respetos, pero ¿qué narices tiene de turístico un piso en Puig den Valls? ¿Cómo a alguien se le puede pasar por la cabeza que un piso de 40 años en el ensanche de la ciudad de Ibiza es un inmueble apto para acoger turistas? 

El planteamiento de los usos que se le pueden dar a un inmueble residencial en Ibiza no hace más que mostrarnos la desorientación de nuestros legisladores. Se siguen dando palos de ciego y lanzando ideas al aire para ver cómo reacciona la opinión pública. Una señal clara de que quien tiene que meter mano al problema sigue perdido.


Se necesita una normativa clara dirigida a determinar por zonas (incluso por barrios) y por tipo de vivienda el tipo de arrendamiento al que puede acogerse una propiedad. Una legislación firme que incentive el alquiler residencial mediante importantes ventajas fiscales a los propietarios que dediquen sus inmuebles a ello. Hay que incentivar para que todo el mundo salga beneficiado del empuje de ese sector a día de hoy (cada uno a su nivel y dentro de sus posibilidades). Necesitamos una voluntad seria de solucionar el problema con ideas claras y conocimiento profundo del sector. Cualquier otra iniciativa es querer seguir metiendo parches para tapar las consecuencias del descontrol en lugar de atacar las causas. En definitiva, seguir mareando la perdiz como hasta ahora para continuar como estamos, año tras año...


viernes, 12 de febrero de 2016

Planeta Ibiza (y sus cabras...)

Creo que nadie puede poner en duda hoy en día que Ibiza se ha convertido en los últimos 60 años en una laboratorio sociológico digno de estudio. A una población autóctona única, descendiente de razas y culturas antiguas, prácticamente homogénea hasta los años 50 del siglo pasado, se han ido uniendo todo tipo de viajeros, turistas, inmigrantes y pasajeros que pusieron un día el pie en la isla y decidieron convertirla en su hogar. Comentábamos divertidos con una buena amiga este final de semana, que eso ha acabado derivando en una especie de planeta parecido a los que hemos visto en cualquier episodio de la saga Star Wars.


En muchos aspectos esto se ha convertido en un "planeta del borde exterior" al que van a parar todo tipo de buscavidas, aventureros y forajidos que se se sienten en esta tierra como pez en el agua. La fauna humana que ha acabado congregándose en esta isla, sobretodo en verano, le acaba pareciendo al observador habitual un rebaño heterogéneo de aliens que, a pesar de haber aterrizado aquí de una forma o de otra, sigue viviendo en su propio planeta. Eso sí, unidos a la fauna local, a la que pocas lecciones se le pueden dar en lo referente a tratar con bichos raros, conforman un zoo único en el que "maravillarse" a diario. 


Pocos pueden dudar a día de hoy que la situación de estrés y agotamiento a la que ha llegado Ibiza en los últimos años tiene como principal responsable a los propios ibicencos. Esos tranquilos, permisivos, genuinos y abiertos habitantes de la isla de antaño dieron paso con la llegada del turismo de masas a una depredación del territorio de tal magnitud que difícilmente podemos encontrar en otros lugares. Parece ser que el espíritu fenicio (en la peor de sus acepciones) que llevaba dormido durante milenios despertó con toda rotundidad cuando los habitantes de la isla empezaron a oler el dinero fácil que llegaba cada verano a mansalva en barco o en avión. Ante tal ataque a la esencia de la isla parece que han sido en realidad sus nuevos pobladores, los ibicencos de adopción, los que han acabado liderando los movimientos de protesta contra los abusos de todo tipo perpetrados aquí. 


El tema sobre los cambios dramáticos que ha experimentado Ibiza en las últimas 4 o 5 décadas daría para llenar cientos de páginas de este blog. Pero en lugar de meterme "en disquisiciones que no conducen a parte alguna" que diría Mariano, recomiendo a todo aquel que quiera profundizar en él no perderse el libro "IBIZA: LA DESTRUCCIÓN DE PARAÍSO", del periodista ibicenco Joan Lluís Ferrer. Una obra de obligada lectura para todo aquel que ame esta isla y que esté interesado en saber cómo hemos llegado hasta aquí. 


Volviendo al tema que nos ocupaba al principio. Para entender a lo que me refería con lo del Planeta Ibiza y su fauna, me viene de perlas el lío que se ha montado esta misma semana con la eliminación de las famosas cabras de Es Vedrá. Para el que no sepa muy bien de qué va la cosa (seguramente de fuera de la isla porque aquí todo Cristo se ha enterado) explicaremos lo que ha pasado brevemente. El islote de Es Vedrá, mítica, icónica y famosísima roca declarada reserva natural protegidísima desde hace décadas, se hallaba invadida por un rebaño de cabras comunes introducido ahí por sus supuestos propietarios hace otros tanto años. Los simpáticos animalitos, especie invasora y destructiva donde las haya (aunque no lo parezca), se han dedicado a sobrevivir miserablemente en la roca, pasando hambre, una sed cruel e inacabable y múltiples enfermedades durante toda su pobre existencia, arrasando a su vez toda la flora única y endémica del islote en su desesperado intento por malvivir. 


La consejería de Medio Ambiente del Govern Balear, alertada por la situación de destrucción imparable de esas especies florales, que además estaban poniendo en peligro a la fauna original de Es Vedrá, decidió acabar con el problema. Parece ser que se estudiaron todas las alternativas posibles, poniendo el tema en manos de varios expertos en conservación del medio natural de nuestras islas que llevan muchos años batallando contra "plagas" semejantes en la Sierra de Tramuntana de Mallorca. De todas las opciones viables, la que más seguridad ofrecía a los técnicos de medio ambiente, y ofrecía menor sufrimiento a las propias cabras era su eliminación "a la brava". Es decir, a tiro limpio, montando una escabechina digna de una película de Tarantino. No podemos olvidar que el islote es una superficie escarpada, abrupta y peligrosa, sólo apta para las simpáticas amigas cornudas que hasta hace poco lo estaban destrozando con total impunidad. Por eso toda opción que supusiera un peligro cierto para las personas encargadas de "retirar" a los finalmente desafortunados bichos se descartó. Y eso incluía la recogida de los cadáveres de unos animales que a plomo pueden llegar a pesar varias decenas de kilos. 


O sea, que al final no hubo más remedio que optar por la triste opción del mal menor para evitar un mal mayor. Y esa no es otra que la de matar a las cabras una a una a base de rifles y abandonarlas en la isla para que su carne muerta sirviera de alimento a varias especies de aves carroñeras que anidan en Es Vedrá. Desgradable, triste y cruel, pero necesario. 

Pues bien, como no podía ser de otra manera, en Ibiza se ha acabado montando el lío padre. Basándose en la supuesta carta de unos pescadores que dicen haber presenciado la cacería, las redes sociales han ardido de manera increíble. Ese texto, sin contrastar en absoluto, ha servido para que una serie de descerebrados hayan sido capaces de amenazar de muerte y mostrar el desprecio más "inhumano", por los responsables técnicos y políticos del tema. Como si la vida de una, dos o 50 de esas cabras, de los más comunes y asilvestradas, valiera mucho más que la de esas personas que debían hacer el trabajo sucio y poco gratificante al que se tuvieron que enfrentar. Por si el tema no fuera lo suficientemente surrealista, se ha organizado una manifestación para protestar enérgicamente por la que se ha dado ya en llamar "la matanza de Es Vedrá. 


Respeto todas las sensibilidades y reconozco sin dudarlo que las cabras de Es Vedrá se habían convertido con los años en una especie de mascotas "oficiosas" de Ibiza. Incluso tenían su propia tira cómica en una periódico local donde se dedicaban a criticar con mordacidad la política actual de Ses Illes


Puede que esto haya ayudado mucho a que la gente cogiera semejante cariño a unos animales que no habían llegado a ver en su vida y cuya situación miserable probablemente desconocían. Yo personalmente no puedo entender que se monte semejante pollo y se lancen amenazas de tal calibre a los responsables que han tenido que solucionar el desastre medioambiental al que se enfrentaba la isla. Creo que es inadmisible e injustificable que estos defensores tan fervorosos de los animales se comporten así. Y creo que su actitud desmerece el esfuerzo de muchas personas que defienden el medio natural, que están bien informadas y son muy conscientes de lo que supone en realidad un sacrilegio y lo que no. 

Este tipo de actuaciones llevan años realizándose en otras zonas de nuestro Mundo para proteger sin miramientos un ecosistema único, un tesoro irremplazable. En muy pocos de esos lugares se ha montado tal escandalera. Para mí, es esta otra muestra más de que en el Planeta Ibiza, tiene cabida todo tipo de fauna humana peculiar. no me reultaría extraño que George Lucas pasara una temporada de incógnito en Ibiza para encontrar la inspiración que lo llevó a imaginar eso mundos singulares que disfrutamos divertidos en sus míticas películas. 




domingo, 22 de noviembre de 2015

La Isla del "Buenrollismo"

En los últimos 10 años la población de Ibiza se ha incrementado de manera exponencial. Hoy mismo leíamos en el diario local que para las próximas elecciones están registradas con derecho a voto más de 96.000 personas. Es del todo lógico. Aquí la actividad económica ha decaído más bien poco durante la puñetera crisis. La demanda vacacional en nuestras islas, que ya de por sí gozaba de buena salud, se ha visto avivada por los problemas graves de seguridad acaecidos en países como Túnez o Egipto. En verano es relativamente sencillo encontrar trabajo y el resto del año cada vez más negocios deciden quedarse abiertos. La temporada cada vez se alarga más por lo que buena parte de la población activa que salía de las islas en Octubre o Noviembre, ha decidido quedarse definitivamente a pasar los inviernos aquí.


Es fácil de entender que un lugar como este atraiga mucho personaje y elemento mediocre, especialmente en la temporada alta. Proliferan los buscavidas de medio pelo que se dedican a ofrecer servicios de todo tipo. Por supuesto, no hablo de delincuentes ni de gente peligrosa (en la inmensa mayoría de los casos). Hablo de un tipo de gente cuyas actividades ensucian el trabajo de muchos profesionales que llevan muchos años batallando para que sus proyectos y sus sectores de actividad sean respetados. Cada verano se repiten las denuncias de intrusismo en varios sectores. Algunas tan graves como la del sector del taxi.


No dejamos también de ver cada verano denuncias de la asociación de empresas de catering, de alquileres vacacionales o de agentes inmobiliarios. A día de hoy cualquier pelagatos que corre por la isla en temporada alta y tiene 3 contactos se cree con derecho a comisionar por la venta de una casa, por el alquiler de una villa o por ofrecer servicios de catering de muy dudosa calidad. Mucho visitante de cierto poder adquisitivo cae a menudo en manos de estos elementos que se presentan como "expertos en seguridad" o como "concierge". En mi trabajo tengo que lidiar casi a diario con personajes de este tipo. La sensación que nos queda a los profesionales del sector turístico de alto nivel es de que Ibiza en temporada turística se ha convertido en una selva de la que seguramente saldremos con vida, con un mal sabor de boca por lo que habremos tenido que tragar, y totalmente agotados...


Entre todo este "artisteo" ha surgido algún otro elemento menos nocivo, pero no por ello menos curioso. A mi particularmente me hace mucho gracia el caso de un blog cuyos propietarios son el claro ejemplo de ese tipo de buscavidas que mencionaba un poco más arriba. En su obsesión por venirse a vivir a Ibiza y crear un negocio del que poder comer, han picoteado un poco en todos esos sectores que rodean los servicios turísticos de calidad. Han tirado de manual de curso básico de redes sociales para venderse como grandes expertos, basándose en su experiencia de "cambio de vida" y su mudanza a la isla. Como si el 99% de la población occidental no hubiéramos pasado nunca por un cambio de domicilio. No es broma, tienen alguna entrada en su blog dedicada a explicarnos lo "fascinante" que fue esa experiencia de empaquetar sus cosas y traérselas para aquí.


Todo ahí rebosa ingenuidad y "buenrollismo", que parece que mucha gente les compra. A día de hoy sus esfuerzos se centran precisamente en presentarse como un ejemplo de éxito porque han sido capaces de organizarse una serie de ingresos más o menos regulares de unas clases de fitness en grupo al aire libre. Puede que incluso el blog mismo les empiece a rentar algo. Después de coquetear con el concierge y el alquiler de villas turísticas, el paso siguiente ha sido ofrecer servicios de "coach" para aquellos que quieran comenzar un negocio en Ibiza. En serio... A ver, con la que ha caído en los últimos años de profunda crisis económica, que alguien con este historial se erija como "gurú" de todos aquellos que sueñan con montarse una nueva vida en la isla, es hasta cierto punto comprensible. Pero yo no puedo evitar ver en todo esto otro ejemplo de esa manera poco clara de buscarse la vida, que roza el intrusismo en todo lo que toca y que ofrece pocas garantías de seriedad y profesionalidad



martes, 29 de septiembre de 2015

Ibiza, nuestra terapia invernal

Entrados ya en el otoño balear los residentes empezamos a recuperar la isla para nosotros. Parece que la gente se resiste a marchar este año pero sabemos que en un par de semanas los clubes ya habrán echado el resto, finiquitando la temporada en esas inacabables maratones que son los cierres y que intentan agotar hasta el límite las ganas de fiesta de su tropa fiel (¡como si eso fuera posible!). Junto a ellos, poco a poco, vamos a ir perdiendo por unos meses la posibilidad de disfrutar de algunos de nuestros restaurantes favoritos de la isla. Lugares como el mítico Balafia, el inimitable Dolce Vite de Playa d'en Bossa (para nosotros la mejor pasta y pizza de la isla) o el Chiringuito de las Dalias en Es Figueral, nos dejan "huérfanos" hasta el comienzo de la próxima temporada.


Por otro lado volvemos a nuestras rutinas postveraniegas y, aparte de la tranquilidad, comenzamos a recuperar también algunos otros locales que inevitablemente asociamos a esta época del año. Al igual que en temporadas anteriores me gustaría recomendaros aquí algunos de nuestros favoritos. Unos cuantos son clásicos de toda la vida que han servido a lo largo de muchos años miles y miles de esos platos contundentes que ofrece la gastronomía ibicenca en esta época del año. Otros establecimientos, no tan clásicos, han decidido continuar con sus puertas abiertas initerrumpidamente, esfuerzo que queremos agradecer y, por supuesto, ayudar a promocionar. Os los voy enumerando a continuación...

Atzaró Beach
Tras tres temporadas este beach club diferente de Cala Nova ha decidido continuar abierto todo el invierno. Los encontraremos funcionando los mediodías, de Martes a Domingo, sirviendo suculenta cocina inspirada en el mar de Ibiza. No dejéis de saborear sus cócteles deliciosos frente a esa joya de playa sobre la que se ubica, al norte de Es Canar. Un local donde siempre te hacen sentir como en casa y que seguramente se convertirá en uno de nuestros puntos de referencia los próximos meses. 

Aubergine
La carretera de Santa Gertrudis a Sant Miquel ha recuperado un local precioso, desaprovechado desde hacía años, que se ha convertido desde su reciente apertura en uno de los favoritos de los vecinos y residentes de la zona. Comida saludable, nutritiva y sorprendente servida en verano en su enorme jardín desde donde contemplamos su huerto y su sala de exposiciones. Se ha rehabilitado el interior de la acogedora casa payesa con gusto y cariño. Un local que en los próximos meses invita a resguardarse en su interior del frío y la humedad del invierno ibicenco para dejarse cuidar por Olga y su equipo.

Bai Bai
Este es uno de esos secretos que no puedes evitar proclamar a los cuatro vientos. Para nosotros el mejor local de tapas de toda Ibiza. Situado al final del nuevo paseo del puerto de Vila, frente al amarre de los megayates, no hemos dejado de volver y volver desde que nos hablaron de él por primera vez. No sabría por donde empezar a la hora de recomendar una u otra tapa. Todo, absolutamente todo lo que hemos comido en Bai Bai nos ha encantado. Y a precios que conforman un tándem precio/calidad imbatible. La buena noticia es que han cogido un local en la Plaza del Parque desde el que van a trabajar todo el invierno. La mala es que nos tememos que en poco tiempo pueda convertirse en uno de esos locales donde no vamos a poder evitar las colas para conseguir una mesa.(CORRECCIÓN: hace pocos días nuestros amigos de Bai Bai anunciaron que se despiden de todos hasta la próxima primavera. Parece ser que el proyecto en la Plaza del Parque no ha cuajado y nos van a dejar todo el invierno con la sana frustración de no poder disfrutar de sus deliciosas tapas...)

Ca´s Pagès
Un clásico de toda la vida en la carretera de Santa Eulària a Sant Carles. un local auténtico que no admite reservas ni tarjetas y en el que es fácil encontrarse con alguno de los residentes más famosos de la isla. Comerse una buena carne a la brasa o un contundente arroz de matanzas frente al fuego de su comedor interior es una experiencia de esas que uno no debe perderse si pasa por aquí.
Martina
El chiringuito de Cala Martina es otro de esos establecimientos de toda la vida que nunca pierde fuelle. Abierto prácticamente los 365 días del año es una de esas joyas que todavía podemos disfrutar sin estridencias, lujos ni pijerío. Acuden todos los días vecinos de la zona, visitantes de toda la isla y turistas. Todos ellos aprecian su autenticidad, la calidad del pescado que sirven y la impagable sensación de comer con los pies sobre la arena. Ahí se disfruta de la Ibiza de siempre frente a esa piscina increíble que es cala Martina, en la que el campo y el mar ibicencos se encuentran con suavidad, casi sin buscarse. Nos sentimos privilegiados de vivir a pocos pasos de ahí. Podemos decir, sin rubor, que hemos comido en su terraza alguno de los mejores arroces y "bullits de peix" que recordamos. El secreto de acertarla siempre es dejarse aconsejar por ese personal veterano y amable que siempre te hace sentir como en casa.


Fonda Pou d'es Lleó
Otro de esos clásicos intemporales de Ibiza. Es difícil encontrar un ibicenco, nativo o residente, que no haya comido alguna vez aquí. Rodeada de campos cuidados, higueras, algarrobos y pinos, y a pocos pasos de ese paisaje mágico que es Es Pou d'es Lleó. El lugar perfecto para reunirse con familia y amigos los Domingos para disfrutar de la cocina autóctona, de sus sabores de siempre. No fallamos ningún invierno, desde hace años. 

Tánit Beach
Para finales de octubre Platja d'en Bossa se convierte en una especie de pueblo fantasma. Pasar de semejante bullicio a tal tranquilidad, casi sin término medio, debe ser un descoloque muy fuerte para sus residentes (a la vez que un gran alivio). Acabada la temporada siempre se encuentra alguna terraza furtiva abierta por un tiempo más que el resto, y algún restaurante que aguanta el tipo con más o menos éxito. En uno de los extremos de esta ya mundialmente conocida playa los amigos de Nassau, uno de los beach clubs emblemáticos de la isla, inauguraron a principio de esta temporada el Tánit Beach. A pocos metros del club original encontramos esta apuesta por las últimas tendencias en restauración saludable, conjuntada con un diseño de interiores mucho más cuidado, que en verano ayuda a descongestionar esa terraza y esa playa tan demandadas. Lo mejor de todo es que el local nació con la intención de permanecer abierto todo el año, cosa que pensamos agradecer este invierno convirtiéndonos en visitantes asiduos. 

martes, 8 de septiembre de 2015

¿Hay alguien a quien le importe?

Volvemos a respirar en Ibiza. Tenemos que agradecer a las lluvias de los últimos días el haber apaciguado las llamas que han estado consumiendo la isla estos dos últimos meses. No solo por haber bajado esas temperaturas que nos han torturado sin tregua desde Junio. También por haber coincidido con el final de Agosto y la bajada significativa en la presión demográfica que aplasta las Pitiusas cada verano. 


Esta temporada alta se nos ha hecho dura. Nuestra carreteras se convierten en un suplicio que demanda una paciencia infinita y unos nervios bien templados. A la saturación que sufrimos en nuestras principales vías se une la mala educación de muchos y el peligro tremendo de unos pocos salvajes que se saltan las normas a su antojo o que simplemente van tan colocados que son una auténtica bomba de relojería sobre ruedas.

El calor, los nervios, la masificación, nos ponen a muchos de mal humor, y las malas formas se apoderan de nuestras relaciones. En general, los sensación y los comentarios de todos los que nos dedicamos a recibir visitantes de cierto nivel, han coincidido en el hecho de no haber vivido nunca antes en Ibiza situaciones tan tensas ni tan desagradables como las que hemos tenido que enfrentar a menudo este verano


Lo que ha quedado claro, sin duda alguna, es que la isla ni está preparada para soportar esta presión creciente cada verano, ni nadie parece en serio preocuparse en poner los medios para no cargárnosla en cuestión de muy pocos años. Los grandes atractivos de la isla se degradan a paso de gigante. Las playas se ven saturadas de hamacas, de vendedores ambulantes, de papeleras y contenedores de basura rebosantes de porquería. Nuestro mar y sus fondos, uno de los mayores tesoros de este paraíso natural, aparecen llenos de plástico, manchados de colores incomprensibles, sembrados de pura mierda que los miles de barcos que asedian nuestras costas vacían sin pudor desde su sentinas, o que simplemente viene derivada y sin tratar de unas depuradoras obsoletas e incapaces de generar nada más que un hedor insoportable que algunos días llega a provocar incluso lágrimas de irritación (y de impotencia).


Y aquí es a donde quería ir yo a parar. ¿Cómo uno de los lugares que mejor ejemplifica la vanguardia a nivel turístico y de ocio en todo el Mundo se puede permitir una gestión tan nefasta de sus infraestructuras y de sus servicios públicos? Nadie puede creerse que con la riqueza que genera esta isla durante 6 meses al año tengamos unos sistemas de gestión de residuos tan obsoletos, ineficaces y desfasados. Incapaces de no machacar la isla, sus recursos y sus habitantes como para llegarnos a indignar. Carreteras saturadas, transporte público casi inexistente y poco adecuado a las características y necesidades de la isla, sistemas de recogida de residuos insuficientes, depuradoras ineficaces, plantas desalinizadoras paralizadas, colectores submarinos que se rompen cada 3 días, canalizaciones de aguas residuales y pluviales vergonzosas, acuíferos salinizados y sobreexplotados... ¡Todo un puñetero desastre! ¡Una verdadera vergüenza!

¿Y qué estamos haciendo los ibicencos para resolver esto? Una isla como Ibiza, debería ser un ejemplo, un referente mundial a seguir en la gestión de todos estos puntos que acabo de detallar. Y eso, al fin de cuentas, está en manos de los ibicencos, nativos y de adopción. Debemos exigir que se ponga solución definitiva a esta situación indecente. La inacción y parálisis burocrática de nuestras administraciones es inasumible si queremos que nuestras islas tengan un futuro

Parece que nuestros vecinos de Fomentera se han dado cuenta y ya están tomando medidas, restringiendo accesos y exigiendo el poder tomar las riendas de la gestión de sus infraestructuras y recursos. Lo tienen fácil, solo se han de fijar en Ibiza para saber cómo se tiene que actuar (o no actuar, para ser más justos). 


Tenemos suerte de la coyuntura en la que se encuentran nuestros principales destinos competidores en el MediterráneoNunca me había encontrado antes a tanta gente desencantada con Ibiza como este año.  ¿A qué esperamos para ponerles las pilas a los responsables de las distintas administraciones públicas que tienen que solucionar esta situación insostenible? En serio, ¿nos importa de verdad lo que está pasando en nuestra isla?